Sep 23, 2008

PROPUESTA PARA EL FORTALECIMIENTO Y DESARROLLO DE LAS OFICINAS MUNICIPALES DE GESTIÓN PÚBLICA DE EMPLEO (*)

PROPUESTA PARA EL FORTALECIMIENTO Y DESARROLLO DE LAS OFICINAS MUNICIPALES DE GESTIÓN PÚBLICA DE EMPLEO (I) (*)

(*) Tesina presentada ante las autoridades de la Universidad de Zaragoza, en el Centro de Formación Antigua, Guatemala, de la Agencia Española de Cooperación Internacional par el Desarrollo (AECID), el miércoles 17 de setiembre de 2008, por Ronald Segura Calderón, para optar al grado de Máster en Gestión de Servicios Públicos de Empleo.

Lunes 8 al domingo 14 de setiembre de 2008

UNIVERSIDAD DE ZARAGOZA
COORDINACION EDUCATIVA Y CULTURAL CENTROAMERICANA
PROGRAMA REGIONAL DE FORMACIÓN OCUPACIONAL









Trabajo final de graduación para optar al grado de Máster en Gestión de Servicios Públicos de Empleo:

Propuesta para el fortalecimiento y desarrollo de las Oficinas Municipales de Gestión Pública de Empleo

Realizado por Ronald Segura Calderón









Antigua, Guatemala, 16 de setiembre de 2008

INDICE
Página

I. INTRODUCCION 1
Objetivo General 1
Objetivos Específicos 1
Problema 2
II. ESTADO DE LA CUESTIÓN 3
Situación actual 3
El servicio público de empleo en Costa Rica 3
Las oficinas de empleo en las municipalidades 11
III. UN NUEVO CONCEPTO DE MUNICIPALIDAD PARA LA
GESTION PUBLICA DEL EMPLEO 14
El poder central 19
El grupo organizado 19
El ciudadano 20
IV. UN CONCEPTO INTEGRAL DE SERVICIO PUBLICO DE
EMPLEO 25
Modelo monofuncional basado en la intermediación

Modelo de gestión del servicio público de empleo 26

Conceptos básicos acerca de capacitación, adiestramiento,
entrenamiento y motivación 28

La capacitación y la cultura de la contribución 28
Adaptarse al cambio 28
La capacitación y las organizaciones 31
Adiestramiento y motivación 32
Otros conceptos de capacitación, adiestramiento,
entrenamiento y motivación 33

Personas y capacitación 34
Municipalidad y Observatorio del Mercado Laboral 35
V. PROPUESTA DE ACCION A MEDIANO Y LARGO PLAZO
PARA CONSOLIDAR EN EL SISTEMA MUNICIPAL EL
SERVICIO PÚBLICO DE EMPLEO 36

REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS




I. INTRODUCCIÓN.
El presente trabajo se enmarca en el proceso general de cumplimiento de requisitos para optar al grado de Máster en Gestión de Servicios Públicos de Empleo, según el Convenio firmado por la Coordinadora Educativa y Cultural Centroamericana y la Universidad de Zaragoza, con el patrocinio del Programa Regional de Formación Ocupacional e Inserción Laboral (FOIL) de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID).
Objetivo General:
Analizar la situación actual de las oficinas de empleo en las Municipalidades de Costa Rica, que sirva de base para formular una propuesta de consolidación de un Servicio de Gestión Pública de Empleo que coadyuve con los procesos de fortalecimiento y perfeccionamiento de la democracia local y nacional.
Objetivos específicos:
Reconstruir el proceso de evolución del servicio público de empleo en Costa Rica.
Estudiar las características y funcionalidades de las oficinas de empleo municipales.
Aportar un nuevo concepto de Municipalidad que incida en la gestión integral del sistema público de empleo.
Definir el modelo integral de servicio publico de empleo como propuesta de aplicación a nivel municipal.

Elaborar una propuesta de acción a mediano y largo plazo para consolidar en el sistema municipal el servicio público de empleo.

Problema.
Antecedentes.
La división política administrativa del país contempla que el territorio nacional se compone de siete provincias: San José (La capital), Alajuela, Cartago, Heredia, Guanacaste, Puntarenas y Limón.
A su vez, las provincias se dividen en cantones o municipios, que en total son ochenta y uno, variando su número para cada provincia. Cada municipio está constituido por el número de residentes en un mismo cantón, que promueven y administran sus intereses por medio del gobierno municipal. Éste tiene a su cargo el gobierno y la administración de los intereses y servicios municipales.
La Municipalidad como sociedad intermedia, está llamado a convertirse en el país, en la instancia primera de canalización de las capacidades de las personas y sus organizaciones en la búsqueda del bien común cantonal, actuando como organización superior rectora y gerente de ese bien común.
La Municipalidad como rectora del bien común cantonal debe actuar complementariamente al esfuerzo de los ciudadanos y sus organizaciones, siendo fundamental promover la participación popular y fortalecerla a través de la diversificación de sus organizaciones, captando las aspiraciones comunales y haciendo aportes significativos para su concreción, teniendo presente que debe ser la instancia capaz de armonizar en un proyecto coherente de mediano y largo plazo el ideal de cantón que se aspira tener.
La Municipalidad como gerente del bien común cantonal tiene también la responsabilidad de actuar, pero además, de rendir cuentas de sus acciones.
En esa búsqueda del bien común cantonal, y siguiendo la tendencia de fortalecer los gobiernos municipales, éstos deben incursionar en la prestación de servicios que otrora han estado centralizados en entes estatales, uno de dichos servicios es el de la intermediación y orientación laboral.

II. Estado de la cuestión.
Situación actual.
Por razones de índole histórico, el Servicio de Intermediación Laboral ha sido una labor típica del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social a través de la Dirección General de Empleo. No ha sido sino en los últimos años, mediante convenios, que algunos aspectos de dicha labor se ha desconcentrado en algunas Municipalidades, a saber en: Alajuela, Heredia, Belén, Liberia, Santa Cruz, Puntarenas, Desamparados, Escazú, Santa Ana, Coronado, Goicoechea, Curridabat, y Cartago, y así lo concluimos de la entrevista realizada a Capuano (2008).
De ochenta y un cantones, tan solo en trece existe algún servicio relacionado con la intermediación y la orientación laboral, lo que representa un dieciseis por ciento del conjunto de Municipalidades. Si a ello agregamos que por lo general el servicio que se brinda es más el típico de una “bolsa de empleo”, la situación es aún más alarmante.
Por lo tanto, no solo debe impulsarse una política de promoción de Servicios de Intermediación y Orientación Laboral desde los Gobiernos Locales, sino que deben dárseles criterios básicos de organización y funcionamiento para que cumplan con la misión que motivan su existencia. El presente trabajo dará énfasis a este último aspecto.

El Servicio Público de Empleo en Costa Rica.
Costa Rica es uno de los países en América Latina que cuenta con una legislación social de larga data, el Código de Trabajo se promulgó a inicios de la década de los años 1940, que crea el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS). Aunque en las funciones del Ministerio se contemplan aspectos relacionados con las competencias de empleo, no es sino hasta 1960 que el país ratifica el Convenio 88 de la OIT sobre Servicios de Empleo, que había sido promulgado en 1948.
El Convenio 88 de la OIT obliga a los países signatarios a implementar en beneficio de la población trabajadora las siguientes acciones:
 desarrollar un sistema nacional de oficinas de empleo (artº 2), en número suficiente para satisfacer las necesidades de las regiones geográficas del país y convenientemente situadas (artº 3),
 establecer comisiones tripartitas consultivas para el desarrollo de un programa de empleo y las políticas a desarrollar (artº 4 y 5),
 garantizar que el personal técnico adscrito a estos servicios tengan una situación jurídica de estabilidad que no se vea afectada por los cambios de gobierno (artº 9).
En lo que respecta al tema que nos ocupa, a pesar de la existencia de Oficinas Regionales del MTSS, éstas no se ocupan del tema de empleo y eso se presenta incluso en nuestros días, en claro incumplimiento de la Recomendación 83 de la OIT, donde se establece que el servicio público y gratuito del empleo debería comprender un servicio central, oficinas locales y, cuando fuese necesario, oficinas regionales.
Si el propio MTSS no ha logrado desarrollar un sistema público de empleo desconcentrado, la atención de éste tema por las Municipalidades era totalmente nulo. Al respecto debemos recordar que la formación del Estado Nacional en Costa Rica implicó, a mediados del Siglo XIX, con la llegada al poder de Braulio Carrillo, un fuerte golpe al régimen municipal, que prácticamente quedó subordinado al Poder Ejecutivo. Con el proceso de industrialización siguiendo el modelo de sustitución de importaciones a partir de los años 50, que requería de un estado fuerte que se hiciera responsable de crear la infraestructura con los respectivos servicios en telecomunicaciones, electricidad, vialidad, suministro de agua potable, educación, por citar algunos, implicaron el afianzamiento de la postración de las Municipalidades, dedicadas básicamente a brindar servicios de recolección de basura y limpieza de calles y caños.
Con la crisis internacional de los años 80 y los programas de ajuste estructural introducidos, que en esencia se planteaban un retrotraimiento del Estado y paso al sector privado nacional y transnacional de muchos de los servicios que aquel brindaba, surge una tendencia orientada a devolverle el protagonismo a las Municipalidades en materia de desarrollo local. Sin embargo, casi un siglo de ostracismo habían hecho mella en aquellas instituciones, sin la capacidad técnica ni política para asumir el nuevo rol que se les quiere asignar.
A pesar de las reformas legales introducidas: asignación de más recursos financieros, cambio en la forma de designación de los miembros de los Concejos, la introducción de la figura del Alcalde Municipal, electo por los ciudadanos en elecciones separadas de las nacionales para el nombramiento del Presidente y Vicepresidentes de la República, y los miembros de la Asamblea Legislativa, las Municipalidades siguen sin responder a las expectativas de lo que debe ser un verdadero Gobierno Local.
En materia del Sistema Público de Empleo, un estudio reciente de De Pablo (2008) indica acertadamente lo siguiente:
Considerando además la debilidad presupuestaria existente, hablar de competencias de empleo era hablar de un espacio vacío de contenido. No existían políticas activas de empleo que permitieran acercar la demanda y la oferta de empleo, ni una planificación estratégica que facilitara la mejora de las capacidades de las personas inscritas como desempleadas, o el fomento de las contrataciones en las empresas. Simultáneamente, las agendas y programas políticos de los principales partidos no contemplaban el empleo como línea privilegiada de la acción de gobierno (p.11).
Lo anterior era y es tan evidente en nuestro país, que no existe un sistema informático capaz de brindar de manera oportuna, actualizada y con datos fidedignos, información acerca de las personas desempleadas, ni de las oportunidades que brindan las empresas en cuanto a puestos de trabajo sin ocupar. Un análisis detallado por ejemplo de los Programas de Gobierno de los principales partidos políticos que han participado en las elecciones nacionales entre 1978 y 2006, pone en evidencia efectivamente que el empleo no es tema de atención y a la misma conclusión se arriba haciendo un análisis de los planes nacionales de desarrollo que se redactan para cada cuatrienio.
Para tiempos más recientes el autor citado, De Pablo (2008) percibe algunos cambios:
El tiempo transcurrido ha permitido subsanar algunas de estas situaciones, iniciar procesos de mejora y modernización de las infraestructuras destinadas a la intermediación y al empleo. Se han establecido modelos de actuación originales para compensar las carencias existentes, elaborado manuales de procedimiento y de acción adaptados a la idiosincrasia de cada uno de los países; se han generado aplicaciones informáticas con las que agilizar los procedimientos de gestión del empleo y de manejo de la información sobre el mercado laboral, etc. (p.11).
El logro más importante en lo apuntado tiene que ver con el desarrollo del Sistema de Información, Orientación e Intermediaciòn de Empleo (SIOIE), a cargo del Instituto Nacional de Aprendizaje (INA) y que ya hemos referido, pero que sin embargo tiene un atraso considerable en lo que respecta a su puesta en ejecución. El hecho de que se le haya encargado al INA el desarrollo del sistema, y una tendencia natural de ésta institución por pretender hegemonizar los procesos a los que se vincula, ha generado cierto distanciamiento con los otros actores involucrados en su diseño, a saber, la Dirección Nacional de Empleo del MTSS y Educación Técnica y de Adultos del MEP, que no se sienten involucrados, no se les facilita el acceso y conocimiento a profundidad del sistema. Así, el sistema denominado proyecto país, aún no es tal, aunque se están realizando esfuerzos para que se encamine y oriente por ahí, principalmente por la acción externa por ejemplo del Proyecto Nacional FOIL Costa Rica.
También, debe reconocerse que FOIL ha contribuido con el conocimiento del mercado laboral, a través de dos exitosos programas: El Observatorio del Mercado Laboral Regional, que funciona en la Oficina Subregional de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), en San José, y el Observatorio del Mercado Laboral Nacional, que funciona en la Dirección de Planificación del MTSS. La labor, complementaria entre ambas instancias ha permitido avanzar en el conocimiento de las características del mercado de trabajo, sistematizando y actualizando la información disponible, tanto del lado de la oferta como de la demanda.
El estudio que nos ocupa, De Pablo (2008) en su análisis comparativo de lo que acontecía en la región hace siete años y lo que nos encontramos hoy en día resalta lo siguiente:
Es preciso destacar, igualmente, el decidido apoyo a los procesos de desconcentración y/o descentralización de los servicios públicos de empleo, a través de la configuración de una red periférica de oficinas de empleo, a veces por medios propios de los Ministerios o Secretarías de Trabajo, otras por medio de instituciones públicas o privadas que coparticipan en los procesos de gestión de empleo y que a través de la firma de convenios interinstitucionales han permitido hacer visible el empleo en zonas y territorios alejados de las capitales y obtener información de las realidades laborales presentes en otros departamentos y provincias (p.11).
Como ya lo indicábamos, a pesar del proceso de desconcentración que ha tenido el MTSS, ello no ha repercutido positivamente en materia de gestión de empleo, cuya labor sigue concentrada en la capital del país, en la Dirección Nacional de Empleo. Se han realizado esfuerzos como hemos apuntado por lograr la descentralización a través de las Municipalidades, con la firma de convenios de cooperación interinstitucional, que en muchos de los casos no se cumplen, no se les da seguimiento, se vencen y no se renuevan. Como lo reconocen los propios actores a nivel ministerial y municipal, donde mejor se funciona con dichos convenios es en las Municipalidades ubicadas en los cantones de atención de FOIL, sin embargo, el hecho de que estén abiertas tres oficinas en catorce cantones potenciales para brindar este servicio, pone en evidencia que tampoco ha habido una acción fuerte para alcanzar la descentralización o desconcentración.
En otro orden institucional, el INA, que tiene centros de formación en todo el país, prácticamente concentra sus esfuerzos de gestión de empleo en su sede central y aunque a él puede acudir el público, en realidad es un servicio en función de sus egresados. En lo que respecta al MEP, principalmente en los colegios técnico-profesionales tienen un incipiente servicio de gestión de empleo, pero también, en función de sus estudiantes y orientado a buscarles colocación para que realicen la práctica profesional, uno de los requisitos de graduación que contemplan sus programas.
Ante ésta ausencia del sector público en gestión de empleo, el espacio lo han venido a ocupar agencias privadas, de ahí por ejemplo la proliferación de ferias de empleo en todas las regiones del país, y operando sin ningún tipo de regulación. En los últimos tiempos incluso las propias empresas han incursionado en la modalidad de las ferias de empleo para enriquecer sus bases de datos.
A pesar de lo señalado, se ha presentado avances significativos, y así lo recoge el estudio que nos ocupa de De Pablo (2008):
En síntesis, se puede afirmar que (…) la situación existente en la región hace solo siete años, (…) (en) comparación (con la actual) se deriva una clara conclusión: el inmenso esfuerzo realizado (…) por la mejora de las condiciones en los servicios públicos de empleo, por la aparición de planes nacionales de empleo que han resituado la inserción laboral como eje básico de las políticas gubernamentales, incluso el aumento, aún tímido e insuficiente, de los presupuestos en esta dirección (p.11).
Aunque hemos sido muy críticos, no todo lo acontecido es negativo. Existe una clara conciencia y fuerte voluntad para cambiar las cosas. Por ejemplo, el Plan Nacional de Desarrollo del cuatrienio 2006-2010 marca un cambio importante en ese sentido, destacando la gestión en empleo como una de las áreas prioritarias y de atención significativa para el Gobierno de la República. Aunque con limitaciones, la Dirección Nacional de Empleo ha buscado ejercer la rectoría que en ese campo le compete, para ello cuenta con instrumentos legales que le facultan; sin embargo, como en todo tipo de organización, el factor humano y de liderazgo influye y determina la relación entre el ser y el querer. Quizás si se fuera más proactivo y con un respaldo determinante del Ministro como jerarca superior en materia de trabajo y seguridad social, con políticas activas bien claras y definidas, los avances hubiesen sido más notorios.
En éste reposicionamiento del empleo como elemento clave de la política de seguridad social han incidido como fuerzas endógenas, diversos programas de cooperación externa, y así lo analiza muy bien el autor De Pablo (2008):
Evidentemente ha sido de especial importancia la incidencia de programas de cooperación internacional que han volcado recursos en la formación, capacitación y apoyo a la inserción sociolaboral de personas jóvenes, de fortalecimiento de las áreas de empleo y de las instituciones de capacitación. Las agencias española y alemana de cooperación internacional (AECID y GTZ), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT), entre otros, han estado especialmente presentes en la región con iniciativas en muchos casos coincidentes y que, en adecuada sinergia, han producido efectos visibles en esta necesaria transformación de las áreas de empleo de los Ministerios de Trabajo en verdaderos Servicios Públicos de Empleo (p.12)
Muy clarificadora es al respecto la Declaración de Ministros y Secretarios de Estado de Trabajo de Tegucigalpa del año 2005, que recoge apropiadamente la necesidad sentida de brindarle por medio de la formación profesional, posibilidades de inserción laboral en trabajos dignos y decentes, a todos los sectores de la población, principalmente a aquellos en situación de desigualdad y de vulnerabilidad. La Declaraciòn de Tegucigalpa no solo es un marco clarificador y orientador de las acciones a desarrollar, sino que se ha convertido en el instrumento que le ha dado impulso a un cambio de actitud y compromiso de los líderes políticos, que se ha reflejado en importantes y positivos cambios institucionales.
Hechos y realizaciones que pueden derivarse de lo que venimos apuntando ,se obtienen del análisis de los logros de algunos de los programas de la cooperación internacional en Centroamérica y República Dominicana, y así se destaca en De Pablo (2008):
En este sentido, se precisa destacar la labor del Programa de Formación Ocupacional e Inserción Laboral (FOIL) que la Agencia Española de Cooperación Internacional al Desarrollo (AECID), en colaboración con el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales de España, ha venido desarrollando desde finales de 2005. El Programa FOIL supo reconocer las necesidades de la región e implementar los recursos para mejorar y fortalecer los servicios públicos de empleo, establecer estrategias regionales de intervención y rentabilizar recursos a través de la creación de espacios para la transferencia de información y de buenas prácticas. Es destacable el convenio firmado entre la Coordinación Educativa y Cultural Centroamericana (CECC), contraparte del Programa FOIL, y la Oficina Subregional de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en San José de Costa Rica, que ha impulsado, entre otros, el Foro de Directoras y Directores de Empleo, el Portal Web de Inserción Laboral y el desarrollo de trabajos e investigaciones (p.12),
desde los Observatorios Nacionales y el Observatorio Regional del Mercado Laboral, que han logrado consolidarse en la Red de Observatorios del Mercado Laboral de Centroamérica y República Dominicana. Lo mismo puede decirse en el campo de la formación profesional, con la consolidación de la Red de Institutos de Formación Profesional y los logros palpables en la elaboración conjunta de Normas de Competencia Laboral y Desarrollos Curriculares, en una clara tendencia hacia la armonización de procedimientos, contenidos y metodologías, gracias a la acción colaborativa de autoridades y técnicos de los Institutos de Formación Profesional. Podemos afirmar que estamos frente a un proceso incipiente pero firme, de colaboración que camina hacia la facilitación de la integración regional.

Acicalado por la cooperación internacional, el MTSS se ha preocupado por celebrar en el 2000-2008, convenios con las municipalidades para descentralizar los servicios de empleo mediante la participación activa de los gobiernos locales y representantes de la sociedad civil. En el marco de esos convenios es que existen en trece Municipalidades Oficinas de Empleo, pero que como hemos apuntado ya y analizaremos más adelante, la mayoría de ellas están lejos de ser parte de un verdadero Sistema Público de Empleo.

Las Oficinas de Empleo en las Municipalidades.
Para acercarnos al tema de la situación de las oficinas de empleo en las Municipalidades en Costa Rica, con la cooperación del Proyecto Nacional FOIL de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) y en coordinación con la Dirección Nacional de Empleo y el Departamento de Intermediación Laboral y Prospección de Empleo del MTSS , se organizó un taller de trabajo sobre el tema: “Los Servicios Municipales de Intermediación, Orientación e Inserción Laboral: situación actual y perspectivas de fortalecimiento y desarrollo”.
El taller se dirigió a la encargada o encargado de las oficina de empleo de cada una de las trece municipalidades que ofrecen este servicio en su municipio y se celebró los días 3 y 4 de julio de 2008.


El objetivo planteado fue analizar la situación actual de las oficinas municipales de intermediación, orientación e inserción laboral y sus perspectivas de fortalecimiento y desarrollo.
Para el logro del objetivo se desarrollaron las siguientes actividades: una conferencia sobre el tema: “Aspectos básicos de derechos laborales”; trabajo en grupos acerca de “La situación actual de las oficinas municipales de intermediación, orientación e inserción laboral”; una plenaria con lluvia de ideas sobre “El Programa Regional y el Proyecto Nacional FOIL y la Intermediación, Orientación e Inserción Laboral”; presentación y práctica del “Aplicativo informático del Sistema Nacional de Intermediación, Orientación e Inserción Laboral” y finalmente, trabajo en plenaria acerca de “Acciones para el desarrollo y fortalecimiento de las oficinas municipales de intermediación, orientación e inserción laboral”.
De los/as trece encargados/as de las oficinas municipales participaron en la actividad once, excusándose por razones de salud la representante de la Municipalidad de Puntarenas y sin justificación la encargada de la oficina de Goicoechea.
De las diversas actividades realizadas, podemos arribar a las siguientes conclusiones:
Todas las oficinas presentan la característica de estar a cargo de una sola persona, por lo que el servicio que brindan es muy restringido. En la práctica lo que hacen es operar como oficinas rudimentarias de colocación: reciben ofertas de empleo (forma particular de denominar en Costa Rica lo que en rigor es la demanda), por lo general de desocupados/as, y reciben y registran de las empresas ubicadas en el Cantón o Municipio, puestos que necesitan cubrir, o sea la demanda (forma particular de denominar en Costa Rica lo que es la oferta) de puestos de trabajo.
Se señala incluso que aparte de atender la oficina de empleo, se les recargan otras funciones de apoyo a la administración municipal, por lo que no dedican el tiempo suficiente a la atención del público. Las autoridades municipales no le dan la importancia a la labor que desarrollan, por lo que son percibidos inadecuadamente por el resto de la administración municipal e incluso se les invisibiliza.
En las Municipalidades donde actúa el Proyecto Nacional FOIL, como cantones de atención prioritaria, Desamparados, Santa Cruz, Liberia y Puntarenas, existe la adecuada señalización con “banner” y rótulos de que ahí opera una oficina que brinda servicios de intermediación y orientación laboral, aunque en la práctica los servicios que brindan son de colocación.
En el resto de municipalidades, Alajuela, Heredia, Belén, Escazú, Santa Ana, Coronado, Goicoechea y Curridabat, la identificación hace referencia a una bolsa de empleo e incluso en una, Cartago, no hay rotulación que informe de la existencia del servicio público de empleo.
Aspectos tan sencillos como la ubicación de las oficinas incide en el impacto que tiene el servicio, por ejemplo, se les ubica en un segundo piso y sin las facilidades de acceso para las personas con discapacidad.
Con el Proyecto Nacional FOIL, las oficinas en Desamparados, Santa Cruz, Liberia y Puntarenas, cuentan con computadora, acceso a Internet, escritorio, archivo y sillas para quienes son atendidos o están esperando, pero ello no ocurre en el resto de oficinas.
En todas las oficinas el registro de la oferta y de la demanda se hace sin el apoyo de un verdadero sistema informático. La carencia en ese sentido que tiene el país se refleja a nivel municipal. No es sino en los últimos años, por impulso del Proyecto Nacional FOIL y las asistencias técnicas que en esa materia se han brindado, que se le ha encargado al Instituto Nacional de Aprendizaje (INA), la institución responsable de la formación profesional, que desarrolle un Sistema Informático Integrado de Intermediación y Orientación Laboral (SIOIL). Dicho sistema se encuentra en las fases finales de desarrollo, operará en ambiente Web y deberá instalarse en la Dirección Nacional de Empleo del MTSS, en la Unidad de Servicio al Usuario del INA, en las Oficinas del Servicio de Empleo de las Municipalidades y en los Colegios Técnico Profesionales del Ministerio de Educación Pública, en una primera etapa. Ante su ausencia, los registros de la oferta y la demanda en el mejor de los casos se hace en Excel. Derivado de lo anterior no se pueden implementar mecanismos de seguimiento de la oferta y de la demanda de empleo.
No existen políticas de comunicación a nivel nacional, provincial o cantonal que permitan dar a conocer la existencia de las oficinas de empleo ni los servicios que brindan. No hay posicionamiento entre los pobladores ni entre los empresarios de estos centros de intermediación y orientación laboral.
Aunque las oficinas de empleo que funcionan en las Municipalidades se han puesto al servicio de público por convenios firmados entre la autoridad municipal y el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, y éstos convenios contemplan entre otras la responsabilidad de la Dirección Nacional de Empleo por medio del Departamento de Intermediación y Prospección de Empleo de capacitar contínuamente a los/as funcionarios de aquellas, eso no se realiza. Incluso hay convenios que están vencidos y no se han vuelto a renovar, lo que pone de manifiesto que no hay seguimiento en el MTSS con respecto a oficinas de intermediación y orientación laboral.
Otro de los deberes del MTSS es el de brindar la asesoría legal permanente a las citadas oficinas municipales en lo que respecta a los derechos de los/as trabajadores/as y eso tampoco se cumple. Lo anterior es más grave en lo que respecta a los derechos de las personas con discapacidad y las obligaciones para con ellas que tienen las empresas.


III. UN NUEVO CONCEPTO DE LA MUNICIPALIDAD PARA LA GESTIÓN PÚBLICA DEL EMPLEO.

La Municipalidad como sociedad intermedia, está llamado a convertirse en la sociedad costarricense, en la instancia primera de canalización de las capacidades de las personas y sus organizaciones en la búsqueda del bien común cantonal, actuando como organización superior rectora y gerente de ese bien común.
La Municipalidad como rectora del bien común cantonal debe actuar complementariamente al esfuerzo de los ciudadanos y sus organizaciones, siendo fundamental promover la participación popular y fortalecerla a través de la diversificación de sus organizaciones, captando las aspiraciones comunales y haciendo aportes significativos para su concreción, teniendo presente que debe ser la instancia capaz de armonizar en un proyecto coherente de mediano y largo plazo el ideal de cantón que se aspira a tener.
La Municipalidad como gerente del bien común cantonal tiene también la responsabilidad de actuar, pero además, de rendir cuentas de sus acciones, siendo fundamental aquí la transparencia y la rendición de cuentas de las autoridades.
Las Municipalidades tienen que seguir avanzando en brindar sus servicios a la comunidad de una manera eficaz, o sea, satisfaciendo a cabalidad las necesidades comunales; pero además de ello, de forma eficiente, esto es, aprovechando al máximo los recursos de que se dispone haciendo un uso racional de los mismos. En tal sentido, deben mantenerse las acciones de reorganización administrativa emprendidas, reasignando tareas y obligando a cumplir los horarios de trabajo, de tal forma que pueda ampliarse el tiempo de servicio que se le brinda a la comunidad.
Todo ello regido por el principio fundamental de la honestidad que debe orientar el comportamiento de todo funcionario público. La Municipalidad se ganará la confianza ciudadana si sigue avanzando en el proceso de ponerle coto a la corrupción, a través del castigo a aquellos funcionarios municipales que se les compruebe, mediante el debido proceso, que han actuado incorrectamente, sin protegerlos por amiguismo o clientelismo político.
Si la comunidad vislumbra que se están dados pasos acertados para contar con una Municipalidad eficaz, eficiente y honesta, podrá persuadírsele para que mejore sus aportes económicos al municipio a través de las diversas tasas e impuestos que requieren de una revisión, bajo el principio de que quien más tiene y más recibe más debe aportar, a través de impulsar una reforma tributaria municipal integral.
Hay una tendencia para lograr el fortalecimiento de las Municipalidades, ésta nueva oportunidad que se le brinda a una de las instituciones más antiguas del país para que se convierta en el motor del desarrollo cantonal rendirá frutos apropiados si al interior de la misma se trabaja en equipo y se constituyen equipos de trabajo, con la participación activa, consciente y responsable de los empleados municipales, el Concejo, los Síndicos, los Consejos de Distrito, el Alcalde y la comunidad, cuyo desarrollo integral es el fin último de todos los esfuerzos y de todas las obras materiales y espirituales.
Preocuparse por fortalecer las Municipalidades es preocuparse por el fortalecimiento de la democracia y ello es un signo de los tiempos en todo el mundo.
En el norte, en el sur, en oriente y en occidente, es una corriente mayoritaria la búsqueda de la democracia donde no existe, y el fortalecimiento y perfeccionamiento de ésta donde ya existe.
Esto no debe extrañarnos en una época en la que la libertad se abre paso derribando muros, rompiendo cadenas, invalidando ideologías deterministas y totalitarias, y diluyendo dogmas e intolerancias.
En esta marcha triunfal de la libertad, es la democracia sin duda alguna su carruaje y su caballo de batalla.
Es la democracia la que provee a la libertad su dinámica operativa.
Vivimos en una época que sin duda, tiene como glorioso el hecho de que los hombres de esta tierra, en su mayoría, han comprendido que sin libertad y sin democracia no puede haber progreso ni bienestar.
Sin libertad y sin democracia no puede haber desarrollo humano.
Por eso cuando hombres y organizaciones de un país reflexionan sobre el modo de fortalecer la democracia, no podemos más que sentirnos complacidos de vernos a nosotros mismos ubicados en el fluir de la corriente de la historia.
La preocupación por el estado actual y el futuro de las instituciones municipales, tiene también una gran significación en la Costa Rica de hoy.
Esta preocupación es general entre autoridades públicas, líderes políticos, estudiantes universitarios y muchos ciudadanos; y se expresa en mil formas: foros, discusiones, debates, seminarios, publicaciones e investigaciones, para mencionar algunos modos.
La Municipalidad sigue siendo un tema de palpitante actualidad.
Debemos manifestar que estamos frente al reto de hacer las tareas de la reconstrucción de la democracia local. Esta frase nos ubica en lo que son las premisas que sirven de punto de partida y que delimitan los contornos de lo que aquí se pretendemos abordar.
Además de la indudable y patente preocupación por la democracia, su fotaleza y perfeccionamiento, es claro que se tiene en mente la restauración, la recuperación o bien la reconstrucción de algo: en este caso, la democracia local.
Esto nos expresa que hay algo en la democracia local que se destruyó.
Es necesario no obstante distanciarnos un tanto de ésta premisa inicial, para plantear una especie de contrapunto.
Reconstruir puede no significar necesariamente edificar de nuevo algo que se haya destruido, sino también puede significar “replantearse”, armar de nuevo algo.
Creemos que existe la democracia en todos los pueblos de Costa Rica.
Lo que si creemos además, es que se necesita en todos los pueblos y en especial en cada cantón como tal, un perfeccionamiento de la democracia.
Podemos incluso plantear como idealmente deseable, un replanteamiento de la forma y operación de los mecanismos de la democracia.
Dicho de otro modo, la tarea común más urgente de municipalidades y grupos organizados, es una revisión cuidadosa de la mecánica de participación existente, de modo que la democracia siga siendo vigente y satisfactoria como forma de vida y de canalización de intereses y de necesidades de la sociedad civil.
Esto nos lleva a retomar y redescubrir, de nuevo, el concepto mismo de democracia.
De este concepto hay que rescatar para efectos de lo que nos preocupa, las nociones de participación ciudadana y de representatividad. Estas dos ideas son las que dan vitalidad al principio democrático, las que lo expresan y le permiten ser objeto cuantificable.
Si la participación es débil, la democracia es débil. Si la representatividad es débil, la democracia es débil. Sobre estos conceptos no se puede inventar dar cátedra, ni menos pretender ser originales, pero a veces el estar acostumbrados a algo, el darlo por obvio y por sentado nos puede ocasionar perder de vista sus dimensiones trascendentales.
En un trabajo como este, los conceptos mismos que se manejan, con peligrosa familiaridad, deben ser reenfocados y reevaluados. Tenemos así un sencillo, pero trascendental esquema: democracia es participación y representatividad.
La participación, y estamos hablando de la del ciudadano, es la que le otorga la fuerza y la energía, el vigor a la democracia.
Tenemos la participación electoral, la participación en el control del quehacer público y la participación cooperadora y coadyuvante en la solución de los problemas y la realización de tareas.
La representatividad, en cambio, brinda la legitimidad, el respaldo y la fuerza moral. Un mecanismo de participación democrática para ser eficiente, debe canalizar intereses diversos en la misma proporción en que estos se encuentran presentes en la sociedad. He aquí la clave de la representatividad.
Debemos partir de que el fortalecimiento de la democracia a nivel local, digamos a nivel de municipalidad y de cantón, requiere del fortalecimiento de la participación ciudadana y la verificación del grado de representatividad que se ha alcanzado en las estructuras decisorias y en la canalización de necesidades.
Hay aquí dos campos fértiles para una tarea conjunta y fecunda entre las municipalidades y las asociaciones de desarrollo.
La consideración antes acotada de los conceptos, debe realizarse conjuntamente con la de los actores que intervienen en el proceso democrático local:
1. El ciudadano.
2. Las organizaciones comunales.
3. Los grupos de interés.
4. La corporación municipal.
5. El Código Municipal.
6. Los partidos políticos.
7. El Poder Central.
Estos siete actores definen con sus papeles respectivos, el perfil esencial de la democracia local.
Es importante revisar la idoneidad o inadecuación de la forma en que cada uno de estos actores está desenvolviéndose a nivel local. En síntesis, debemos cuestionarnos: ¿Qué tanto está fortaleciendo cada uno con su accionar el proceso democrático local?
Está aquí un aspecto merecedor de atención en estas reflexiones.
Nos atrae, no obstante, tocar a tres de esos actores y su rol, aunque sea apenas rozándolos.

No comments: